Hallan vestigios de presencia humana de hace más de 4.000 años en México

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Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron en la zona arqueológica “Las Labradas”, en MazatlánSinaloa, 60 puntas de proyectil, cuya antigüedad se estima entre 2500-1000 a.C, es decir, que fueron hechas hace más de cuatro mil años.

El hallazgo es considerado uno de los más grandes registrado en los últimos años, ya que se trata del sitio con presencia humana más antiguo localizado en Sinaloa, informó el INAHen un comunicado.

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De acuerdo con el arqueólogo Joel Santos Ramírez, director de la excavación, el descubrimiento representa una gran relevancia para la arqueología mexicana, puesto que cambiará la cronología en la que se datan las ocupaciones humanas en “Las Labradas”, zona también conocida como “La Flor del Océano”.

Las exploraciones en esta zona arqueológica que comprende los sitios: La Flor del Océano, La Puntilla, Lomas del Mar y Arroyo La Lomita, comenzaron en 2010 con el objetivo de determinar las áreas en las que se asentaron las poblaciones que realizaron los petrograbados.

En investigaciones previas en esta región, se habían encontrado algunas herramientas del periodo Arcaico Medio al norte de Nayarit, aunque se cree que las piezas encontradas en Sinaloa son más antiguas, pero aún falta realizar las pruebas correspondientes para corroborar su antigüedad.

“Las puntas fueron trabajadas en rocas de riolita y andesita de origen volcánico, son de distintos tamaños, bifaciales y la mayoría tiene una forma de hoja”, explicó Santos.

Aunado al descubrimiento de los vestigios del Arcaico Medio, Santos Ramírez y su equipo descubrieron en La Flor del Océano vestigios prehispánicos de la época Aztatlán (750-1250 d.C.); integrados por restos de objetos de cerámica y un entierro múltiple de cinco individuos: dos adultos masculinos, dos jóvenes (una mujer y un hombre) y un infante al parecer femenino.

Todos a excepción del menor tienen mutilación dentaria en forma de “V” y dos de ellos deformación craneal, prácticas culturales que fueron comunes entre los pueblos prehispánicos de Sinaloa.

Por las características físicas y espaciales del entierro, estiman que se trata de un entierro colectivo realizado por una cultura local prehispánica, ubicada cronológicamente en el horizonte Aztatlán del occidente y norte de México.

Fuente de información: El Economista

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